Cuatro poetas de Buenos Aires hablan de poesía

.txt > Malena Saito

.jpg > Fabricio Pereyra

El otoño, la cuarentena y la vuelta al encierro nos proponen una pausa, parecida podríamos decir a la que impone el ritmo del poema. Conversamos con cuatro poetas de Buenos Aires para saber qué opinan sobre su oficio y qué piensan del campo poético actual.

Quizás podemos afirmar que asistimos a un fenómeno de expansión de la poesía. ¿Qué fue lo que pasó? 

Durante muchos años escribir poesía era una maldición, una forma de escritura menor y lo sigue siendo para varias personas del oficio. Pero el interés crece y las librerías comerciales, tienen que poner sobre la mesa los libros de poesía. Comienzan a haber programas estatales, festivales, mesas, charlas. Este año, se presentó un nuevo concurso federal de poesía, el premio Storni, donde se presentaron más de 2000 poetas. 

Hablamos con poetas de la Ciudad de Buenos Aires e intentamos averiguar con qué tiene que ver todo esto. 


> ¿Cómo ven el campo de la poesía en Buenos Aires actualmente? ¿Notan diferencias entre ahora y cuando ingresaron al mismo? 

Micaela Szyniak, fundadora de la revista de poesía y feminismo Mi gesto Pank (Hago señas de irme, Escribo pidiendo ayuda y Contrato Precario): Noto diferencias, sí. La escena por la que yo entré al ambiente de la poesía era la de los centros culturales, uno de los nodos principales de ese circuito, el lugar a donde se volvía tipo 6 am o del que se partía a veces, era el Pacha, un centro cultural que funcionaba clausurado y que hace poco más de dos años fue demolido”. 

Zaira Nofal (Mil doscientos kilómetros, Merecemos como mínimo que un portal se abra) nos explica “Puedo decir pocas cosas relacionadas exclusivamente con el ahora de la poesía en CABA. Para empezar me da la sensación de que hubo una creciente de lectorxs de poesía gracias a las redes sociales, plataformas como Instagram. Unx que otrx poeta supo aprovechar estas posibilidades de difusión y acceso público al contenido y logró volverse mínimamente famosx.

Flavia Calise (Diario en carmesí, Las canciones que les gustan a los muertos, El incendio que hicimos en tu casa, Beso las flores antes de tirarlas, ¿qué es la ternura?, la violencia de una estatua, esta noche tampoco voy a verte, el libro de los peores sentimientos): Siento que está configurado de un modo distinto al que conocíamos que aún intento decodificar. Cuando ingresé hace ya unos diez años, no existía cierta claridad en lo que consistía el trabajo poético. No había dinero destinado a ello, ciertos representantes (nuestrxs maestrxs), no ocupaban los lugares que merecían y, lo más importante, la poesía no tenía la visibilidad que tiene hoy en día. Creo que, hoy en día, ocupa los sitios que debió haber ocupado hace ya mucho tiempo (y aún queda mucho por hacer, entre todxs)”. 

Micaela Szyniak: Abajo brindábamos, chiflábamos. Después pasaba algo de la índole de las orgías, no siempre, pero eso circulaba.. Entonces, eso ya no existe y con la pandemia tampoco existe ese amuchamiento que significaba la autollamada poesía oral. Aunque en realidad esa forma del amuchamiento había empezado a terminarse un poco antes, con la nueva ola de feminismos que vió en esa cosa trash rasgos machistas. A la vez que ese ambiente se iba apagando empezó a existir algo nuevo, mi facultad, que es la facultad de Escritura de la UNA. Creo que de ahí van a salir nuevas corrientes y olas de las que todavía no sabemos bien de qué se tratan. 

Flavia Calise: Hablando de lo que sucede también a la luz de la pandemia, veo al campo poético de la Ciudad en actividad constante a pesar de las distintas medidas tomadas por el gobierno de la ciudad en los últimos tiempos. En plena crisis social, sanitaria y económica, las editoriales se esfuerzan por seguir publicando a renombradxs y a nuevxs poetas, haciendo que su movimiento sea continuo a través de medios alternativos como, por ejemplo, la difusión virtual, las lecturas presenciales que, hasta hace poco, se realizaron en la vía pública, los envíos por mensajería, etc.

Gabriela Clara Pignataro (La oleada se llevó todo menos esto, Floresta, Formas de lo invisible. El espectro como cuestión estetico politica, Tundra, Tranço cabelo cai um raio, Dos poemas) elige no responder. 

Zaira Nofal, leyendo en un evento de poesía en el CC Pachamama. 


> ¿Con qué otra actividad podrían comparar la escritura de poesía? ¿Por qué?

Zaira Nofal: Con la costura. Hay una selección primero, un recorte de la tela más hermosa o más dura porque cada prenda necesita una tela distinta, que se adecue específicamente. Pensás para quién es. Podés elegir también si querés que esté a la moda o todo lo contrario, te puede dejar de gustar a la mitad y quedar para siempre a medio hacer en un bolso o cajón.

Gabriela Pignataro: De algún modo, con lo artesanal: el trabajo con hilados, con cerámica. Hay una transformación de una materia prima para recomponerla y hacer de ella artefactos que portan un significado y también con la fotografía y el cine. La mano es un ojo que escribe: el poema traduce usando el lenguaje imágenes que desbordan al lenguaje en sí. La fotografía puede condensar una potencia que excede al cuadro. Siempre hay un fuera de campo que se emana, re-imagina.

Micaela Szyniak: Es como dormir, hacer terapia, o a veces nadar, livianamente. Hace poco leí a Duran en El estado y Él se amaron diciendo que pescaba del mismo océano que todos los poetas cuando tocaba su teclado.

Flavia Calise: La actividad, sería la de un animal depredador. Por la atención, la paciencia, la desesperación y la crudeza. La acción, sería el nacimiento. Ser conscientes de nuestra propia llegada al mundo y mirarlo todo por primera vez, pero con más herramientas. Algo de inocencia, algo de manipulación “para el bien común”. 


> ¿Qué están buscando en el poema o en la poesía, actualmente? 

Flavia Calise: Destruir el lenguaje. Quiero decir, el propio modo de escritura

que utilicé durante mucho tiempo y que, en este momento, ya no me representa o divierte.

También busco inventar un nuevo lenguaje, donde las palabras ya determinadas con cierto

sentido signifiquen otra cosa. Y, lo de siempre: lo que busco cuando escribo es tratar de acercarme a un mundo que siempre me pareció horrible. Pertenecer para poder huir con mis propias herramientas. Dejar de sufrir por la lejanía entre lxs demás y mi palabra. Si bien siempre habrá tensión, en el medio puede haber algo que esté bueno y que sirva para algo.

Flavia calise busca, con la poesía, acercarse a un mundo que siempre le pareció horrible
Foto: Catalina Bartolomé

Micaela Szyniak: Elaborar una sensación de soledad que a veces se me torna arrasadora. Escribiendo con y sobre eso y leyendo con y sobre eso. También busco entusiasmarme, lo que más me entusiasma, lo único por lo que querría siempre volver es por estar escribiendo.

Gabriela Pignataro: Una práctica sensible, una sutil resistencia en lo hostil, en lo inhabitable, lo invivible que atravesamos. Un modo de acarrear la experiencia para nombrar lo posible, lo futuro

Zaira Nofal elige nos revelárnoslo. 

Micaela Szyniak: Ahora todos los días a la mañana leo un libro, entre quince minutos y una hora, antes de prender el celular, así busco empezar bien el día. Como transportándome, y con un ritmo distinto al de las pantallas, con una luz distinta, un material distinto.


> ¿Necesitan escribir poesía? ¿Por qué escriben poesía?

Necesito escribir, cualquier cosa. Porque mi cabeza ordena así el pensamiento”, nos dice Zaira Nofal

Gabriela Pignataro: Como necesidad, necesito otras cosas: parar la olla, vender más o menos mi fuerza de trabajo, subsistir. La necesidad la vivo ligada a las condiciones de posibilidad y condicionamientos. Para mí escribir es un acto de voluntad, no de necesidad. Y ese acto de voluntad lo vuelve político y es una forma de usar mi libertad. Por eso escribo: porque pongo mi voluntad a contrapelo del mundo (tal vez pueda decir: necesito oponerme como forma de vitalidad), y es un territorio de libertad. Escribo poesía porque es la única forma que encontré de ganarle tiempo a la muerte.

Gabriela Clara Pignataro “Por eso escribo: porque opongo mi voluntad a contrapelo del mundo”
Foto: Delfina Carmona


> ¿Cómo ven a las editoriales de poesía? ¿Le siguen el catálogo a alguna? 

Zaira Nofal: Creo que faltan editoriales que consideren a lxs poetas que trabajan contenidos más corridos, que abordan lo místico, lo terrorífico, la ciencia ficción. 

Micaela Szyniak: A veces tengo la sensación un poco triste de que sobran, de que hay más editoriales geniales que mercado.

Zaira Nofal: Me sorprendió terriblemente como en la polémica por la convocatoria al FNA salieron muchxs poetas consagradxs  a decir que lxs poetas que trabajaban con esas temáticas no existían. Me resultó en principio insultante además de erradísimo. Después me di cuenta de que es altisimamente probable que no se les conozca porque ese tipo de texto usualmente es invalidado y desechado y tomado erróneamente como algo de orden más infantil o adolescente.

Flavia Calise; Creo que el esfuerzo es tremendo, que la insistencia es admirable y que son necesarias para la nueva educación mental de quienes comienzan a leer poesía (hasta me refiero a la educación con niñxs). Sigo a varios catálogos, algunos de ellos son: Concreto, Hexágono Editoras, Blatt y Ríos, Iván Rosado, Mansalva, Acordeón Editorial, Triana, Caleta Olivia, Santos Locos, Overol (chilena), etc. También pienso en Escrituras Indie y Color Pastel (Fanzine de poesía) como dos ejemplos súper importantes del under, que trabajaron y trabajan hace un montón de tiempo y nos mostraron a autorxs increíbles.

Gabriela Pignataro:  No podría listarlas todas, pero puedo nombrar en este momento a Gog y Magog, Caballo Negro,  La Ballesta Magnífica, Barba de Abejas, Años Luz, Espacio Hudson, Ediciones en Danza. Estoy fascinada con El coloquio de las plantas de Luciana Mellado. Lo editó la Ballesta Magnífica y salió hace apenas unas semanas.

Zaira Nofal: Matar al mensajero, una plaqueta de Geraldine A. Ruiz publicada por el Rucu Editor.

Flavia Calise agrega “a Catalina Reggiani que sacó en 2021 “Algarabía” por Concreto editorial y a Julián López que sacó “Meteoro” por Penguin Random House en 2020.”


> ¿Sienten que podría hablarse, como dicen algunxs, de una “poesía de instagram”? ¿Qué rasgos tendría?
 

Flavia Calise, sin pelos en la lengua: Lo de publicar en Instagram o Facebook y la crítica hacia eso, me parece un planteo imbécil (iba a decir innecesario, pero qué más da); ¿por qué? Porque cada unx hace lo que quiere, pero más que nada, porque deberíamos celebrar que la poesía esté en todos lados, me aburre la solemnidad académica. Poesía de Instagram. Nunca entendí bien el concepto, pero creo que está relacionado a la inmediatez y la publicación de los versos cortos ¡ni idea! Si la gente quiere hacer eso, que lo haga. Yo he conocido autorxs de ese modo y, también, me divierte (hablando ya de lo performático) el efectismo, lo que puede ser un golpe, una manera

de pensar a la poesía de manera menos clásica. Sin dejar de lado que la poesía comienza siendo clásica, sin dejar de pensar de dónde viene la poesía y de saber que la poesía no es una idea, es trabajo. Quien quiera, que profundice y quien no, tema suyo.

Gabriela Pignataro: Es un soporte de publicación como alguna vez lo fue el posteo de FB, la entrada del blog. Creo que Instagram se rige por lo breve, lo inmediato, predomina la visualidad y la visualidad también puede ser una superficie sin espesor. Cuando alguien dice “poesía de Instagram”, intuyo que la referencia es a ciertos textos que por lo llano del trabajo con el lenguaje (tal vez siguiendo esta lógica de la inmediatez y el impacto), se convierten en placas reposteables y viralizables que terminan aludiendo a una empatía con el sentido común.En lo personal: a mí no me seduce, no me atrae, no me interesa. Para mí la poesía es una forma de desmercantilizar el lenguaje y sus usos, y la lógica de productividad y la competitividad son efectos de la velocidad y creo, se pegan al efectismo, a la idea de éxito.

Micaela Szyniak: Como siempre, hay más cosas entre el cielo y la tierra que lo que nuestros ojos pueden ver. Creo que son dos plataformas que están. En un momento FB me sirvió, creo que por eso me publicaron el segundo libro. Pero también porque yo estaba segura de mí, porque mis posteos de poemas tenían muchos likes, me refiero a mucho feedback. Habría que ver caso por caso, el uso que se dio, las potencias que surgieron. Tomás Rosner también hace un trabajo muy interesante en instagram. Gustavo Yuste también tiene una propuesta en instagram y sin embargo no creo que la estética de él se parezca a la de Flavia Calise. Habría que pensar un poco más. Tenerle paciencia al tema. Instagram no es algo monolítico.


> ¿Se sienten enmarcadas en una generación? ¿Cómo es? ¿Por quiénes está compuesta?
 

Zaira Nofal: Seguro, millenial,con todo lo que esto implica. Acceso desmedido a la información, adicta a los dispositivos, con nostalgia del pasado 80/90/2000, ahora atravesada por una pandemia y muchos anuncios previos del fin del mundo. Yo soy del 86, viví con mucha consciencia el anuncio de que el mundo se terminaba en el 2000, la caída de las Torres Gemelas, el estado de sitio, la semana de los tres presidentes. Por otro lado vi morir al teléfono de línea, a los walkmans, a los cassettes y cds y vi la aparición del wi fi como un acto de magia. Puedo seguir con esta lista por siempre: llegada del kirchnerismo, matrimonio igualitario, aborto seguro legal y gratuito, feminismo en todas las agendas.

Gabriela Pignataro categoriza primero el concepto de generación, se detiene y piensa: El concepto de generación, dentro del campo artístico y literario, estuvo generalmente ligado a la inscripción de lxs autorxs/artistas dentro de un programa intelectual o expresión estética que organizaba sentidos y producciones; también a un recorte temporal en obras atravesadas por una temática particular. No me siento parte de una generación que pueda nombrarse como tal, prescribirse. Como sujeta política nací en el 85´, tuve mi adolescencia en el 2001, ingresé al mundo del trabajo poscrisis y tomé conciencia de mi escritura como una voluntad, una constante, bastante después. Puedo trazar vectores y nombrar poetas con quienes comparto cercanía de década y cierta afinidad estética: Carla Sagulo, Florencia Defelippe, Cecilia Perna. Me gusta también pensar que mi generación también son muchxs que estuvieron antes de mí: cuando escribo dialogo con sus muertes. 

Micaela Szyniak: Creo que sí, en la generación de las personas que tienen entre 26 y 34. Creo que hay distintas estéticas dentro (radicalmente distintas) y también que mi visión es parcial, afectiva. Están Male Saito, Flavia Calise, Nadia Sol, Zaira Nofal, Rita Hesaynes, Lu Reif, Nati Leiderman, Pato Foglia, Alda Antoni, Gabi Pignataro, Leon Pereyra, Yuste, Ine Kreplak, Olivia Milgber, Tamara Grosso, Pato Gonzalez, Mili Perez, Florencia Piedrabuena, Melina Alexia y deben faltar muchísimos.

Flavia Calise suma algunos nombres: Está compuesta por un montón de gente (dejando de lado a las dueñas del 2000 que nos enseñaron todo: Laguna, Bejerman y Pavón), pero puedo decir que como poetas admiro mucho a Walter Godoy, a Alex Zani, a Malén Denis, a Lucio Greco, a Patricia González López, a La piba Berreta, a Michelle Lacroix, a Mia Cohen, a Marico Carmona, a Nadia Sandrone, a Malena Saito, a Micaela Szyniak, a Silvina Giaganti, a Tuti Curani, a Fernanda Mugica, etc. Lo que puedo decir, es que me siento dentro de una generación con ciertos privilegios (internet es uno, por ejemplo). Pero, también, me siento dentro de una generación que habla siempre de lo mismo (me incluyo), porque ya se habló de todo, porque en el medio hubo un gran cambio de paradigma desde el feminismo, los vínculos, las enfermedades, la falta de dinero, la distancia, la ansiedad, la salud mental al borde.


> ¿Ven algún cambio en el campo de la poesía después de Ni Una Menos? ¿Cómo observan la circulación y publicación de otras identidades por fuera de las femeninas? (pensando en identidades lesbianas, trans, travestis y masculinidades también).

Flavia Calise Después del Ni Una Menos, hubo un cambio de paradigma en general, no sólo en lo cultural. Y, al tocar la vida, se toca la escritura. Entonces, fue inevitable que nosotrxs escribamos sobre las mismas cosas o de la misma manera o con la misma intención.

Me parece que la circulación y publicación de otras identidades por fuera de las femeninas

Finalmente tomó otro espacio, pero sólo voy a decir que aún no es suficiente.

Gabriela Clara Pignataro: Creo que el Ni Una Menos como acontecimiento socio-político revolvió un poco las aguas y acercó al sol los debates, discusiones, producciones de identidades que históricamente fueron invisibilizadas. En ese punto creo que entró a jugar una óptica feminista sobre las condiciones de producción y circulación de la obra de autoras, las fomas de la violencia en el campo intelectual y artístico, la deconstrucción del canon. Por otro lado ese desplazamiento en términos de conversación creo que propició varias convocatorias, antologías, construcción de catálogos descentradas de lo binario y orientadas a circular voces lgtbiq. Pero no hay que olvidar los muchos proyectos, orgas, agrupaciones, redes y sujetos que vienen disputando ese espacio de visibilidad hace años, sin estar en agenda, a contrapelo. El Ni Una Menos llevó el foco sobre esto posiblemente. El tema sigue siendo el acceso de los sujetos a participar de las conversaciones de manera plena, de no ser habladxs por otrxs, de tener garantizados los derechos.

Micaela Szyniak : Sí, otra circulación donde hay menos varones cis. También a veces el uso de algunas banderas que se trivializan y me aburren mucho, todo lo que es somos buenas, somos feministas, me da sueño. Aunque no sé si eso es lo que pasa en la poesía en realidad o es una idea. Creo que en la poesía, si una va a cada poema, pienso en Gabi Pignataro (trenzo mi pelo, cae un rayo), pienso en Luciana Reif (soy Juana de arco, bella y majestuosa), nunca está esa cosa vaciada para la venta que podría imaginar se llama hoy el feminismo. En cambio formas nuevas (viejas, lo que sea) de trabajar sobre la sensibilidad. Creo que sí apareció una pregunta fuerte por lo vincular y lo amoroso, cuerpos y afectos quizá menos categorizables, un magnetismo por lo transgenérico. Un gran trabajo sobre el feminismo, sus palabras, sus tensiones lo hace también Marina Mariasch en Mutual sentimiento.

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