¿Qué es el cybercirujeo?

.txt > Sergio Rondán

.jpg > Matías Zuccotti

La lógica de la obsolescencia programada nos empuja a cambiar aparatos cada año. ¿Pero realmente viven tan poco los dispositivos electrónicos? La respuesta para que tu computadora o celular dure más está en el software y la posibilidad de extender su vida está en tus manos.

Nuestro país está tercero en el puesto de generación de residuos electrónicos, con unas 500.000 toneladas arrojadas a la basura anualmente. De esta monstruosa cifra, en la que entra cualquier dispositivo con un enchufe eléctrico, se calcula que descartamos 1 millón de computadoras y 10 millones de celulares al año. Al mismo tiempo, la pandemia del Covid-19 vino a mostrarnos una realidad que muchos ya sabíamos: en Argentina, millones de compatriotas no tienen acceso a un dispositivo informático adecuado para estudiar o trabajar. Ante esa situación que se exacerbó en la cuarentena del 2020, hacktivistas y militantes del software libre se unieron para ayudar a su comunidad bajo la divisa del “cybercirujeo”, una conjunción entre cartoneo informático, cacharreo electrónico y recuperación de computadoras en desuso para darles una sobrevida y brindarle equipos a quienes no los posean.

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Pandemia, capitalismo y conexión

Durante el año pasado, la mayor parte de las actividades que realizábamos en nuestro día a día pasaron a llevarse a cabo mediadas a través de una pantalla conectada a Internet. Aquellos que poseían una computadora acorde pudieron continuar con su vida con una relativa “normalidad”. Quiénes no, tuvieron que rebuscárselas: tablets y celulares se transformaron de la noche a la mañana en los únicos dispositivos con los cuales estudiar, trabajar o socializar.  Debemos tener en cuenta que en los últimos 15 años el consumo de dispositivos informáticos cambió drásticamente, producto de la masificación de los smartphones. Muchos usuarios dejaron de actualizar o comprar computadoras en pos de tener un celular, tablet o smart TV. Así, muchas compus quedaron cajoneadas, guardadas o en desuso.

Esta metodología del mercado tiene un nombre y se llama obsolescencia programada y consiste, básicamente, en distribuir bienes con una fecha de vencimiento, para favorecer el recambio y la sobreproducción.

Pero este paso de computadoras a smartphones no fue el único cambio que se gestó en estos últimos años. La industria del hardware y software ha implantado una idea inmoral dentro del mercado de bienes informáticos, convenciendo a los usuarios y usuarias que si un dispositivo tiene unos pocos años de vida, ya debe ser reemplazado. No solo porque funcione más lento, sino porque sus aplicaciones (Whatsapp, Instagram, Gmail,etc)  dejarán de tener soporte. Esta metodología del mercado tiene un nombre y se llama obsolescencia programada y consiste, básicamente, en distribuir bienes con una fecha de vencimiento, para favorecer el recambio y la sobreproducción. El mercado de dispositivos móviles funciona exclusivamente bajo estos conceptos que además ya están incrustados dentro del inconsciente colectivo. Cualquier persona compra un celular sabiendo que deberá cambiarlo en pocos años.

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Meter mano

La mayoría de los usuarios aplica las mismas nociones del ciclo de vida de smartphones a computadoras, descartándolas prontamente o considerándolas obsoletas cuando todavía pueden ser utilizadas. Pero a diferencia de los celulares, que son “cajas negras” donde el usuario poco puede hacer, las PC’s y laptops pueden ser actualizadas, mejoradas y reparadas con relativa facilidad. Equipos que hoy tienen 10 o 12 años, bien pueden ser restaurados como si de una bicicleta se tratase. ¿O acaso alguien tiraría a la basura una bici solamente porque su cadena no tiene grasa o la rueda está pinchada? Frente a la inmoralidad del mercado, los cybercirujas, hacktivistas y militantes de la tecnología, cuentan con la mejor arma para luchar contra la obsolescencia programada: el software libre.

Las empresas que fabrican y distribuyen software también repiten esta lógica, diseñando aplicaciones cada vez más pesadas para que así el usuario tenga que recambiar su equipo y, a su vez, adquirir nuevamente una licencia.

Las computadoras están compuestas por hardware y software; el primero es la parte física del equipo: la pantalla, el teclado, la memoria RAM o el microprocesador; el segundo son las aplicaciones que nos permiten interactuar con el hardware. Dentro de las aplicaciones, el sistema operativo es la “madre” de todas ellas. Es gracias a un Sistema Operativo que nuestras computadoras pueden ser utilizadas de forma sencilla y sin demasiados conocimientos técnicos.

Así como los celulares quedan obsoletos por las aplicaciones que dejan de funcionar, también nuestras computadoras pueden quedarse en el camino debido al software. Las empresas que fabrican y distribuyen software también repiten la lógica del mercado de smartphones, diseñando aplicaciones cada vez más pesadas para que así el usuario tenga que recambiar su equipo y, a su vez, adquirir nuevamente una licencia de software.

En este sentido, el software libre se para en la vereda opuesta. Para quienes no tengan una noción muy clara de a qué nos referimos cuando hablamos de software, intentemos ilustrarlo con una metáfora culinaria. Así como una comida se realiza a través de una receta que detalla los pasos e ingredientes a seguir, podemos pensar que el software se crea de una manera similar. Pero en este caso, los programadores son los que “escriben la receta” de las aplicaciones, y las computadoras quienes las ejecutan. Y así como Coca-Cola nos esconde la receta de su bebida, pero la abuela Coca nos enseñó amorosamente cada uno de los pasos para hacer su pionono de atún, existen desarrolladores más y menos generosos. De un lado, un puñado de grandes corporaciones del software, como Microsoft. Del otro, una horda de programadores anónimos que comparten su trabajo libremente, mientras que el software libre la libera, distribuye y posibilita su copiado.

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Cultura y software libre

Pero, ¿qué tiene que ver esto con la obsolescencia programada, la pandemia y el cirujeo informático? Sistemas operativos como Windows o Mac OS rápidamente transforman en obsoletos a equipos que aún tienen muchos años de vida por delante. En los sistemas de software privativo las actualizaciones no tienen tanto que ver con el avance tecnológico sino más bien como un mecanismo para forzar a lxs usuarixs a cambiar de equipo. En el otro extremo, sistemas basados en GNU/Linux (un sistema operativo libre) corre en computadoras de hace 15 o 20 años sin ningún problema, posibilitando una sobre vida de las mismas. Esto se debe específicamente a la ideología detrás del software libre: como el código es libre y cualquiera puede estudiarlo, modificarlo y distribuirlo, hay muchísimas comunidades que se dedican a crear software para equipos con hardware limitado. Tu computadora de hace 10 años todavía es más que competente para realizar muchas de las tareas habituales: escribir documentos, mandar mails, leer diarios y rantear en twitter, por qué no.

Es fundamental que los usuarios y usuarias tomen conciencia respecto a la dimensión política que posee el uso de la tecnología.

Por estas razones y directamente vinculado a la demanda de conectividad de la pandemia, durante todo el 2020 varios cybercirujas del país se dedicaron a rescatar laptops y PC’s descartadas o en desuso para reacondicionarlas e instalarle software libre para poder así darles una sobrevida y entregarlas a quienes las necesiten. Cualquier computadora del 2007 en adelante puede ser revivida con un mantenimiento mínimo e instalándole alguna versión de Linux, para así poder sobrellevar tareas cotidianas de trabajo, estudio o socialización a través de Internet.

Es fundamental que los usuarios y usuarias tomen conciencia respecto a la dimensión política que posee el uso de la tecnología. La idea de tirar una laptop de tan solo 12 años es posible solamente en un mundo donde las empresas de hardware y software convencieron a los usuarios y usuarias que así debía ser: úselo y tírelo, tírelo y compre uno nuevo. Los componentes informáticos, además de ser altamente contaminantes, poseen una vida física mucho mayor a su vida de mercado. ¿Por qué los tiramos o los consideramos obsoletos sin siquiera cuestionarlo?

Ante esta situación, lxs cybercirujas del país se hallan constantemente consiguiendo laptops, pcs y componentes, ya sea mediante donaciones o cirujeo clásico en las calles. Toda computadora que se tira es una computadora que puede ser reacondicionada para ser utilizada para alguna tarea. Para esta tarea, el software libre es la herramientas crucial que nos ayuda a combatir contra la inmoralidad del mercado y su obsolescencia programada. Pero para eso, necesitamos mayor consciencia y participación activa de parte de usuarios y usuarias. No hace falta tener grandísimos conocimientos técnicos, sino de detenerse a pensar un poco sobre nuestro consumo y hacernos responsables del mismo. 

Pese al retorno parcial e intermitente de la presencialidad en algunos rubros, aún quedan muchos compatriotas sin equipos informáticos y, por lo tanto, condicionados en su acceso a la educación, el trabajo y la sociabilidad. El software libre y el cybercirujeo comunitario puede ser una gran herramienta para ayudar a algún amigue, vecine o conocide que necesite un equipo. ¡Alcemos nuestros destornilladores y pendrives llenos de software para fomentar lazos comunitarios y ayudar a quien lo necesite!

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